Descripción
Portón de acceso de dos hojas de madera maciza, estructurado mediante bastidor y cuarterones moldurados, con disposición simétrica, posiblemente datable en el siglo XVIII. Las hojas se rematan superiormente mediante un tablero curvo continuo adaptado al arco de medio punto del vano, reforzando la lectura unitaria del conjunto y respetando la lógica constructiva original del hueco.
La madera original parece corresponder, por tipología, comportamiento y uso histórico, a una especie frondosa de empleo habitual en carpinterías exteriores de la época, posiblemente castaño, sin descartarse otras especies locales utilizadas tradicionalmente en construcciones nobles del siglo XVIII.
El proyecto requirió el desmontaje completo de la estructura, su posterior montaje, la reconstrucción de las piezas faltantes, la reparación de las dañadas, la limpieza general, el repintado/teñido para generar un tono cromático uniforme, el tratamiento con productos protectores específicos contra hongos derivados de humedades persistentes y contra posibles ataques futuros de insectos xilófagos, la reparación y consolidación de los herrajes y, finalmente, el reensamblaje del conjunto con las bisagras fijadas nuevamente a la pared
Estado de conservación
La madera, sometida a la exposición extrema que supone su ubicación a la intemperie, se encontraba gravemente seca y desnutrida. Probablemente no había recibido labores de mantenimiento durante décadas. El acabado existente, malamente anclado a la superficie y sin ninguna función protectora real, solo servía para empobrecer la presencia y el estado visual del portón.
Se detectaron zonas dañadas por necrosis provocada por la oxidación prolongada de herrajes, así como pérdidas puntuales de material en áreas especialmente expuestas a la escorrentía del agua y al estrés mecánico. El conjunto presentaba, no obstante, una estructura general estable, lo que permitía una intervención de restauración y reacondicionamiento sin necesidad de sustituciones masivas, priorizando la conservación de la mayor cantidad posible de madera original.
Metodología de la intervención
Restaurar una puerta de madera de principios del siglo XVIII requiere el mismo cuidado y atención que el tratamiento de la madera de una embarcación tradicional. Su exposición continua a los agentes atmosféricos la pone a prueba a diario: radiación solar, lluvia, variaciones térmicas y desgaste mecánico. La madera debe ser nutrida y protegida para resistir los rayos UV, los impactos y el uso cotidiano.
Se aplicaron productos protectores específicos para fibras secas de la madera y un acabado final con aceite de tung, especialmente compatible con este tipo de maderas históricamente empleadas en exteriores. Este acabado, de aspecto mate y poro abierto, permite además una manutención periódica futura mediante reaplicaciones sencillas, prolongando notablemente la vida útil del portón en condiciones óptimas de conservación.
Se prestó especial atención a las juntas estructurales, que se habían encogido ligeramente con el paso del tiempo, generando grietas de algunos milímetros, así como a las zonas deterioradas por antiguos tornillos y clavos oxidados, que fueron saneadas y consolidadas antes del reensamblaje final.






